Guardar, conservar, envasar. Un gesto digital azaroso utilizando los dedos para prensar la materia que se introduce en la bolsita mediante la espátula. Una acción de segundos, de juego inconsciente y consciente mientras se quita el aire que pueda haber dentro y así dejar plana la materia, como un empaque al vacío. Abandonarla en su desnudez y sus dos distintas fisonomías. El tiempo irá secando el óleo para volverlo materia firme, en cristalización, sin lienzo o cuerpo que lo soporte. Ser solo como una piel esencial, despellejada.
Desde siempre, no supe bien que hacer con los desperdicios diarios de mi paleta. Terminaban en trapos y a la basura o apilados como una torta deforme de infinidad de colores. En mi variada manera de pintar desde mis inicios, tuve siempre distintos tipos de superficies como paleta; vidrio, mármol, madera o acrílico. Hubo un tiempo que pintaba con bastante materia, y preparaba los colores exclusivamente con la espátula para luego aplicarlos con pincel. En los últimos tiempos desde que vivo en Holanda, la idea de conservar el resto de óleos de una jornada laboral se hizo más fuerte mientras mi paleta se volvía más blanca y espejada. Y qué mejor resolución que utilizar y reciclar la bolsita para cannabis como empaque, con su tamaño ideal para los gramos de óleos que tiro por día, además de su característica transparente y carga simbólica.
El resto diario de una paleta es la memoria cromática y expresiva de una pintura. El pintor coloca sobre la paleta una determinada cantidad de óleo para pintar, pero nunca sabrá cuanto necesitará. Hay zonas grandes que precisan de más cantidad y para ello se aglutina con la espátula el color buscado. El sobrante de éstos colores especiales más el resto de pigmentos puros del tubo, suman y crean las paletas diarias de tal o cual obra en proceso. Cada bolsita siempre será diferente, con colores y diseños gestuales que van creando formas de manchas en medio de los plásticos transparentes que la contienen.
Coffeeshop podría tomarse como consecuencia de la “mierda de artista” de Piero Manzoni, las abstracciones monumentales de Gerard Richter, la constancia diaria de On Kawara o las paredes “sucias” de óleos de los estudios de Francis Bacon y Lucian Freud. En suma, es mi propia adicción por el arte de la pintura.

Enrique Collar, Rotterdam 25 de Octubre, 2015.