“Canchita Sport-Novillo” óleo sobre tela, 100×120 cm 1992 | Colección privada, Paraguay

Qué hacés loco pintando campesinos? Me decía algún que otro compañero de Bellas Artes. Claro, era principio de los ’90s y la onda porteña era otra. Tuve de profesora de dibujo a una de las más destacadas dibujantes de la escuela Argentina: Varela Freire. Era bajita y gigantesca, con un conocimiento de la línea y la anatomía como pocos. Trabajaba mucho como docente de arte para luego escaparse en el verano a Europa a visitar museos. Con esta formación académica y mi fascinación por los croquis de Rembrandt, dibujaba todo el día. Pasaba del dibujo acabado hasta las líneas más sueltas y que apenas esbozaban un paisaje de González Catán o Itauguá Guazú. Los primeros años de pintar el Paraguay, utilizaba mucho estos bocetos para construir una pintura. Así surgió esta obra, una tarde de domingo, arribando por Costa Dulce. Recuerdo perfectamente el dibujo (extraviado en alguna parte) de apenas líneas esbozadas que captaban ese atardecer buscando los movimientos de esos niños con la pelota. Los colores, tal cual. Hacía ya tres años que exponía mis pinturas en Asunción, y con toda la libertad del mundo me daba permisos como éste, el de ser también un pintor “Naïf”.